miércoles, 7 de julio de 2010

Familia y sociedad China


La familia china es bastante extraña a ojos occidentales. Y en base a ello, la sociedad china es también algo difícil de comprender. La política de un hijo por familia, además de ciertas costumbres culturales que tienen un antiguo origen en la doctrina de Confucio, hacen de china un país en el que su gente nos sorprende a cada paso.
Partamos por lo primero. En 1979 Deng Xiaoping estableció que los problemas sociales y económicos de China se basaban en el exceso de población. Ante esto, se dictó la polemica ley de hijo único, que en cualquier parte del mundo que no fuera china habría causado revueltas sociales y políticas. Según esta ley (que sigue vigente pero con excepciones en algunas provincias) las familias chinas no pueden tener más de un hijo por familia, salvo excepciones como la población rural en caso de que el primer hijo no sea varón, los gemelos, o las viudas (que pueden tener un hijo por cada marido). Contrario a lo que se piensa en otras partes, si una pareja tiene más de un hijo no se le obliga a matarlo, si no al pago de una importante multa. Es por ello que tener más de un hijo se ha convertido en lujo de ricos, como los Audis y los Mercedes Benz. Ahora bien, mas allá de las consecuencias positivas de la medida (que efectivamente a reducido la población desde 1600 a 1300 millones) esta tiene una serie de problemas que son conocidos: envejecimiento de la población, abortos e infanticidios (sobre todo de niñas porque económicamente tienen menor valor para la familia) y consecuentemente, la mayor proporción en el mundo de hombres v/s mujeres (110 hombres por cada 100 mujeres, lo cual deja a un 10% de gorditos computines sin posibilidad alguna de transmitir sus genes).

Pero además de esas consecuencias, existen otras que solo podemos percibir si estamos viviendo en China. La primera es que, como es bien sabido, los hijos únicos tienden a ser más egoístas. Imagínense esos niños egoístas multiplicados por 1300 millones y tendrán una idea de cómo es la sociedad china: enfermantemente egocéntrica y despreocupada por el resto. Es por eso quizás que la gente corre a subirse al metro empujando viejitas para ganarles el asiento (también pasa en chile, dirán algunos), que los que andan en moto te tocan la bocina en el oído para que te corras de tu camino cuando ¡estás en una vereda! Que te gritan al oído y te agarran y tironean cuando quieren que les des una moneda o poses para una foto. Además, los chinos son tremendamente faltos de individualidad y de confianza en ellos mismos, porque, como veremos, no solo deben hacerle caso en todo a sus dos padres si no que también, habitualmente, a sus cuatro abuelos que viven con ellos.

El hecho de que los abuelos vivan con los tiene su origen en una Antigua tradición que se remonta a la doctrina de Confucio. Como los maestros de occidente, Confucio fue un pensador que se preocupaba básicamente de la moral. En ese sentido, una de sus máximas era “respeta a tus padres y a los mayores”, lo cual no habría pasado de ser pura retorica en cualquier parte, pero en China, se hizo una norma esencial de la sociedad. Y ello porque los antiguos Emperadores se hicieron confucianos, y como tales, dejaron asentada la norma como ley, lo que en la práctica significaba que los hijos debían hacerse cargo de sus padres hasta la muerte. Pero dicha norma, que en tiempo antiguos podía parecernos de toda lógica, hoy en día, por dos circunstancias concretas, representa una pesada carga. La primera es la esperanza de vida, porque si en la antigüedad era raro que alguien pasara los 50, hoy la esperanza de vida en China llega a 73 y sigue subiendo. Por lo tanto, los años durante los que hay que hacerse cargo de los padres son, actualmente, muchos más. Pero además de eso, la política de hijo único implica que un solo hijo tiene que hacerse cargo de sus dos padres, además de los dos padres de su cónyuge. Por lo mismo, la carga es mucho mayor que antiguamente, en donde muchos hijos podían hacerse cargo de los padres.

Estas circunstancias han traído como consecuencia que los hijos únicos sean una suerte de príncipes/esclavos. Son príncipes porque reciben toda la atención que quieren de sus dos padres y de sus cuatro abuelos, que habitualmente viven con ellos. Todas sus necesidades están cubiertas y los niños tienen cantidades industriales de juguetes y comodidades con las que sus padres ni siquiera soñaron. Pero, por cierto, eso los hace bastante mal criados e incapaces de

hacer las cosas por si mismos sin que haya un adulto encima. Es eso lo que tengo que sufrir día a día cuando, simplemente, no me hacen caso.


Pero además, los hijos únicos son esclavos. Como la norma dicta que ellos se hagan cargo de sus padres (razón por la cual, por ejemplo, el envegecimiento de la población no representa un problema tan grave para el gobierno como si lo seria en otros países) entonces los padres deben hacer todos los esfuerzos necesario para que sus hijos sean su pasaporte a una vejez decente. Losahorros, entonces, no se van a ninguna AFP, se van a la educación del único hijo para que éste les asegure un buen retiro a sus padres. Las exigencias para los hijos son, entonces, algo terrible. Por ejemplo, en el jardín infantil en que trabajo, los niños además de sus clases normales toman talleres de piano, karate, inglés avanzado, lectura, escritura, matemáticas, etc. Algunos niños, con sólo 6 o 7 años, no salen del colegio hasta las 6, y llegando a la casa tienen clases particulares de otras cosas: es una locura. Además, tienen sólo dos semanas de vacaciones en el año: una en octubre y una en febrero y eso es todo. Y si a eso le sumamos que sus padres también deben cuidar a sus padres, entonces ellos viven con dos padres y 4 abuelos. Seis adultos dando órdenes y diciéndoles qué y cómo hacerlo todo el día. Por lo mismo, quizás, cuando llegan a adultos no son capaces de tomar decisiones ni tienen imaginación, sólo son capaces de seguir órdenes.

Otro aspecto en que se ve reflejada esta falta de iniciativa propia, es en los matrimonios concertados. Aún en el siglo XXI, muchos padres deciden con quien se casarán sus hijos. Y claro, si consideramos que habitualmente van a vivir con los esposos de sus hijos y los consuegros, les importa mucho más que en occidente con quien se estén metiendo. Además, requieren que elnivel socieoecómico sea parecido al de sus hijos, para darles un retiro decente. Es por eso que hace poco nos encontramos con esta imagen:

Son padres en la “plaza de armas” de Shanghai, que se reúnen a buscarle esposo o esposa a sus hijos. Pegan papelitos con el perfil de sus hijos y dejan sus datos, algunos se conocen inmediatamente en persona. Lo curioso, sin embargo, es que los hijos no están presentes en el proceso, acá, más que nada importa que los padres se lleven bien y que socioeconómicamente tengan un nivel parecido. La opinión de los hijos, como siempre, no vale mucho.

viernes, 2 de julio de 2010

El mundial en la China

Según me revelaba el corresponsal en la Argentina Arón, estudios del "Callampeiton Institute" de Putaendo señalan que China sería el país donde más se consume la copa del mundo. El dato no deja de sorprender: ¿pero cómo puede ser eso? se pregunta uno,¿ cómo pueden competirle a chilito? Con tanto oficinista del centro adicto al café con piernas, que inventa cualquier excusa para no perderse Eslovenia-Argelia, con tanto viejo de la vega que dice: Chile le gana a Brasil 3-0 con goles del Bam Bam, con tanto tontito que va a romper los paraderos si Chile gana, o si pierde.... o si empata. ¿Cómo puede ser China más futbolizado? Si son más malos que la B de Tricolor de Paine y andan más preocupados del Badmington y el Ping Pong.

Bueno, eso era lo que yo pensaba, pero al llegar a China me di cuanta que los precisos estudios del "Callampeiton Institute" eran ciertos: los chinos están locos por el mundial. Pero además hay un asunto de proporciones. La población de China es 100 veces la chilena, y por lo tanto, por cada oficinista sacador de vuelta del paseo ahumada, en China hay 100. Por cada guardia de edificio que ve los partidos en su mini televisor en blanco y negro en China hay 100. Además, está el asunto de la tecnología. Cada micro y vagón del metro tiene una pantalla Led en donde, entre otras cosas, se transmiten los goles y resúmenes de los partidos. En los edificios hay pantallas gigantes donde pasa lo mismo, y la gente va en la calle con sus celulares con TV viendo el mundial. Además, al contrario de lo que ocurre en Chile con la estafa de TVN (canal que llamo a boicotear por chanta, y nunca más verlo), en China la señal estatal CCTV tiene varios canales, entre ellos uno única y exclusivamente dedicado a los deportes, y que ahora está úncia y exclusivamente dedicado al mundial: todos los partidos con varias repeticiones, resumenes de partidos, mejores goles, entrevistas, etc. De más está decir que cuando estoy en mi casa CCTV 5 se enciende por defecto.

Así que la fiebre mundialera pegó muy fuerte acá, y la gente está muy pendiente. He visto mucho más la imagen de Messi que la de Mao, y la camiseta argentina es una de las que tiene más arrastre entre los jóvenes, seguida de cerca por la de Brasil.
¿Y como se vive la pasión por la selección del calcetín de tierra acá en China? La pasión por chilito reunió a todos los chilenos que están acá en Shanghai, y los Ceacheí se escucharon más fuertes que nunca. El primer partido lo ví en O´Malleys, un Irish Pub donde se juntó buena parte de la colonia chilena en Shanghai y alrededores. Así, con Bombo y Vuvuluelas celebramos el gol de Palmatoria:

Mi pinta trató de ser lo más adhoc posible, pero al final nunca compré la camiseta del alexi que quería, y tuve que improvisar mi pinta de hincha chileno con lo que había nomás:Por último, he aquí el momento en el que el árbitro le pone fin al partido y al maleficio que desde el gol de Eladio a Yugoslavia, ni los penales de Cazely ni los cabezazos de los Sa-Za habían podido romper: Chile volvía a ganar en un mundial. El ceacheí correspondiente:

Luego de ese momento nos quedamos en el local, adonde llegaron en masa los españoles a llorar porque la tronco y antifútbol selección de Suiza les robaba una victoria impensada. En todo caso, fue todo un placer ver las caras de sufrimiento de los panaderos.
Algunos días después, el partido contra Suiza había que verlo con dientes apretados, porque era clave para seguir soñando. Y así se vió, en el pabellón de Chile en la Expo. Pero antes del partido había que ponerse a tono:


El tío Pepe (chofer de los anfitriones chilenos y chileno por adopción) era el enacrgado de los Ceacheí.


Por último, el triunfo de Chile se celebró como corresponde: con flor de carrete.


El partido que lo definía todo, contra los españoles, volvimos a verlo en O´Malleys:

Por cierto, lo que se ve abajo son españoles. Los chilenos estábamos en la tribuna de arriba. Y aunque el partido se perdió en la cancha, acá en Shanghai les dimos una paliza y les enseñamos lo que es alentar, ellos quedaron como unos pecho frío sin sangre que son.
Y luego de la derrota (pero clasificación) a eso de las 5 de la mañana hicimos un carnaval callejero, con bombo y vuvuzuela, despertando a los chinos con nuestros Ceacheís (por lo menos no rompimos ningún paradero)

El último partido lo ví en mi casa. Empezaba a las 2 y 30 de la mañana y al día sigueinte me levanté a las 6 y 30 a trabajar, por lo que preferí sufrirlo sólo, como se debe sufrir.

sábado, 26 de junio de 2010

De cuando fui italiano

Antes de seguir con el relato acerca de mi trabajo como "parvulario" me permito contarles lo que hice el fin de semana pasado, cuando me hice pasar por italiano y participé en un pseudo American Idol, todo con el fin de ganar unas muy dignas 80 lucas.

Todo partió cuando Marianna, mi compañera italiana de trabajo, me llamó para preguntarme si me gustaría ir a Nanjing por el fin de semana, hacerme pasar por italiano y ganar 1000 yuanes, u ochenta lucas chilenas. Ningún problema dije, yo, me parace muy buena idea, aunque nunca entendí muy bien de qué se trataba.
Pero al día siguiente estaba en la estación de trenes, esperándola. Cuando por fin llegó me dijo que esperaramos a Giorgio. Yo me imaginé un tano de esos de callulla y solarium, pero llegó un gordito guatón chino que se hacía llamar Giorgio. Además andaba otra china que no hablaba gota de inglés, pero sí de italiano. Resultado: el idioma oficial de la jornada sería italiano, el cual yo no hablaba pero empecé a chamullar en ese mismo instante.

A las dos horas y media ya estábamos en Nanjing, tomamos el metro y llegamos a un instituto de italiano. Se suponía que allí habría un grupo de estudiantes chinos, y yo sería el "honorable profesor italiano" que los entrevistaría en Inglés. Para todos los efectos, yo era Diego Rossi, italiano como las albóndigas y que vivía en Roma, con Vespa y todo. La verdad es que la pega era bastante fácil. Yo y Marianna teníamos una hojita donde había que poner notas según: habilidades lingüísticas (en otras palabras, si sabían o no hablar Inglés); motivación y personalidad. Así que comenzamos con la serie de entrevistas, a estos chinos de 17 o 18 años, a los cuales los otros 5 integrantes de su familia presionaban todo el día para que fueran profesionales (la típica familia china está compuesta de un hijo, dos padres, y cuatro abuelos. Los cuatro adultos se dedican, básicamente, a molestar al hijo). Con toda esta presión, todos los chinos e habían aprendido un discurso que era algo así como: Dear honorable teacher, thank you for giving me this unique opportunity to study in Italy, my name is Quao Yong and my family is hoping that I can study and find a better future. Muy bien decía yo... estos chinitos se manejan. Pero cuando le preguntaba why do you want to go to Italy? miraban al piso, y respondían en Chino. Vale decir, no sabían nada más que el chorizo que habían dicho. Pero ahí pasaba lo más gracioso: sacaban sus talentos.

Muchos de estos niños querían estudiar arte. Por lo que no era extraño que sacaran un block con sus pinturas. Eso sí, eran todas calcadas. Cada uno de los artistas había hecho dos o tres retratos a lapiz a mina, muy detallados y cuidadosos, de su padre y su abuelo. Y dos pinturas a óleo de naturaleza muerta. Con: dos cebollas, una botella y un paño. No había más que eso, era todo lo que sabían pintar. Pero además de los pintores otros que no pintaban, para no ser menos sacaban sus talentos. Así, tuve que mamarme un par de cancioncillas de estilo Pudahuel es mi Radio pero en Chino, algo completamente espeluznante. Pero además, una gordita se las mandó. Sacó su celular y puso una cancion popera como de tagadá, y se puso a bailar en un estilo Mecano, o Yingo. Moviendo los rollitos de una manera que dificilmente me permitía aguantar la risa. Si lo hubiese grabado y subido a Youtube, estaríamos hablando del nuevo fenómeno Edgar.

Así, luego de terminadas las entrevistas en las que las notas no estuvieron muy buenas, podíamos irnos a comer en un buen restaurant pagado por los chinos, y luego al hotel. Pero antes de eso, algo pasaría. Cuando estábamos saliendo del instituto y parecía que mi papel de Diego Rossi había andado a la perfección, llegó un chinito y en perfecto italiano nos preguntó cómo nos llamábamos y de donde éramos. El trabajaba en el instituto, así que en caso de que supiera que yo no era un profesor italiano, sino un chanta chileno, podría haberme visto en graves problemas. Mientras me metían conversa en italiano, yo me sentía como en la escena de "Bastardos sin Gloria" en el bar subterráneo. Por suerte el chinito (que a todo esto era lo más maricón que he visto desde Gonzalo Cáceres) no me pesco mucho y habló con Marianna. Yo me digné a decirle: Buongiorno. Io soy Diego di Roma. Grazie. Ciao. Salvé por suerte, ya que el chinito no me pescó más.

Luego de eso fuimas a pasear algo por Nanjing, después al hotel y al otro día a entrevistar de nuevo en la Universidad de Nanjing. Durante todo el fin de semana me las tuve que arreglar para hablar italiano. Nada de mal considerando que no hablo italiano.

domingo, 13 de junio de 2010

Sobre mi trabajo (y como llegué a él)...parte 1

Para los que no lo sepan, hace dos semanas que estoy trabajando en un jardín infantil. Mi tirada a la piscina parece que funcionó porque después de llegar a Shanghai, solo en dos semanas estaba con trabajo. Y cómo llegué a esta pega? (sorry por la ausencia de paréntesis inicial, pero no he sido capaz de descubrir como se pone en este computador) bueno, en primer lugar, gracias a Gmail. Antes de llegar a China dediqué el 9o% de mis horas de trabajo en la corporaition de Molina a buscar trabajo y mandar mails. Cientos de mails... miles de mails... en relidad fueron como 600, cada uno respondiendo a una avisito leído y analizado. Mi target era bastante amplio... desde traducciones a modelaje, pasando por barman, profesor de francés, agente de ventas, telefonista y extra de película... en resumen... le mandé mail a lo que saliera. Pues bien, luego de que unos cuantos chinos trataran de estafarme (diciendo que si les mandaba 500 dólares me arraglaban no se qué permiso... pppfff) conseguí que tres personas me dijeran: OK, cuando llegues a Shanghai llamanos y te hacemos una entrevista. Muy bien dije yo... algo es algo, de quinientas semillas tengo tres brotes... podría no tener ninguno.

Llegado que fuera entonces me puse a llamar a estos contactitos. El primero (que era una agencia de profesores particulares me dijo: muy bien... te llamamos... sigo esperando) el segundo, que era una pega en un instituto de inglés me dijo... OK, consiguete una visa de trabajo o estudios y te quedas con la pega... cueek. (N de la R: la visa de trabajo requiere un contrato... que era lo que andaba buscando... la visa de estudiante requiere estar estudiando, vale decir, desembolsar una 600 lucas por el semestre, cosa que tampoco tenía por no tener pega). La tercera opción, que era de profe en un colegio tampoco fuincionó... nuevamente el problema de las visas. Y que hago ahora díjeme? Empecé, entonces a molestar en el pabellón de Chile en la Expo. Todos o casi todos los días me paseaba por allá y trataba de hablar con los jefes, que siempre me decían... ven mañana que ahora no tengo tiempo. Y así una y otra vez hasta que me dijeron que tenían tiempo... tiempo para mandarme a la chucha . Y ahora que hago... pensé... que pasa si me vuelvo a Chile? Que pasa si me voy a nueva Zelandia? o a cualquier país en donde no me hueveen coin visas? Pero la ayuda vino del cielo. Mensajito a mi nuevo celular Chino diciendo: hi this is andy... you work kindergarden could... June...(fin de la transmisión...literal) Andy, me dije... y éste quien es? por qué me escribe? Respuesta... en una de las reuniones a las que fui, en donde me dijeron que no podría trabajar sin visa, conocí a un tal Andy. Pues bien, al parecer este Andy decidió hacer las cosas por fuera de la empresa... y mulamente... sin papeles. El mito era que los chinos sólo seguían reglas, pero he aquí que apareció uno que me salvó porque hizo la triquiñuela, la macumba, la mulera, me salvo un chino porque trabajaba a la chilena....

miércoles, 19 de mayo de 2010

Rarezas Chinas



Los Chinos son raros. Partiendo por el hecho de que viven en un país donde se le rinde tanto culto a Mao Zedong como a Louis Vuitton. También se aprecia al Ché, pero siento que más por el lado McGuevara y CheDonals que por la cercanía ideológica con Mao.



El marquerismo acá es una cosa terrible. La copia está institucionalizada, tanto que en hermosos malls con luz natural y escaleras mecánicas podemos encontrar Ipods y zapatillas nike, poleras Calvin Klein y chaquetas Columbia pero TODO es falso. No hay absolutamente nada verdadero. Y a los chinos les gusta esto. El blink blink, el brillo, la luz de neón, la tonterita occidental. De todo occidente escogieron lo más triste y decadente: el culto a la plata y la belleza física, y desecharon todo lo demás. Así, muchas veces se ven publicidades con personas occidentales, lo cual es raro porque ninguno de los posibles compradores es rubio ni tiene ojos azules. Pese a ello, a veces si hay modelos chinas, como ésta que encontramos posando en el Bund (o malecón):


Pero estos tipos son finos y cosmopolitas. Shanghai es muy limpio y ordenado, y todo nuevo. Sin embargo, hay cosas que uno no entiende. Como que se saquen fotos con uno como si fuera algo increíble (pese a que viven en una ciudad tan cosmopolita como New York). La tecnología además, se ve en todo. Por ejemplo, los taxis por flaites que sean, tienen una pantalla touch donde nos embuten publicidad a la vena.


Ahora bien, pese a que el blink blink y las marcas son un absoluto, llama la atención lo planificado y controlado que está todo. Por ejemplo: no hay perros en Shanghai. No es raro, los perros son comida y por lo tanto no los dejan andar por las calles tranquilamente. Es como si en santiago caminaran blancos corderitos por las calles. Ni me imagino la de huevones angustiados que los tirarían a sus parrillas para amenizar la noche. Otra cosa que llama la atención es la ausencia de palomas. Como se puede presumir las razones son las mismas que con los perros, aunque en la "people square" vuelan estas hermosas palomas blancas:




No se sabe todavía si están vivas porque el gobierno protege su blancura (mientras más blanco seas aquí más posibilidades tienes de encontrar buenas pegas) o si no las han matado porque las crían para que Hu Jintao y los jerarcas del partido se den festines especiales, con palomas blancas especialmente egordadas por el pueblo en la plaza del pueblo (que bonito).
Otra cosa que habrán oído de China es su amor por las bicicletas. En tiempos de Mao las bicicletas fueron fomentadas, a tal nivel que a los obreros se las regalaba el gobierno. Aún hoy es posible ver esas bicicletas commies que son estilosamente nostálgicas y recorren las ciclovías que están en TODAS las calles (no como en santiago en calles perdidas y atravesadas por árboles). Sin embargo, la cultura de la bicicleta está dando paso rápidamente a la de las motos:

El único problema que esto tiene es que las dichosas motitos son un peligro: primero: ¿casco dijo? ¿y que vendría siendo eso? segundo: ¿semáforos? no, no, esas cositas con colores son para los autos, nosotros los motoqueros pasamos nomás. tercero: ¿peatones? bueno, si se cruzan uno o dos en nuestro camino no es nuestra culpa, nosotros cumplimos con tocarles la bocina cuando los pillemos en una vereda y estemos a 10 centímetros de ellos. Para peor las motitos son eléctricas, así que ni sueñe con escucharlas.
Se que estas cosas no son tan raras como se lo esperaban, pero me faltan fotos de las mejores cosas, espero tomarlas. Queda pendiente pues: el origen de los pokemones, los pantalones de niños con hoyos en el poto para que hagan sus cositas en cualquier parte, helados de arverjas y sopas de serpientes, chinos rusios, antigüedades no tan antiguas, mao kitsch, etc. En una proxima entrega van esas cosas.

Ni Men Hao.

viernes, 14 de mayo de 2010

Comida China

No venden comida China en China. Al menos no a lo que en Jaguarlandia le llamaríamos "Comida China". Así, si en cualquier esquina (léase bien "cualquier esquina" porque hay un restorant en cada calle pasaje y lugar que uno se pueda imaginar. Si Curicó fuera China, en el pasaje de tierra al lado de la casa del Serbi habría 3 restoranes) pedimos una porción de Wantan, una de arrollados, un pollo pekin y un arroz primavera, y aunque dijeramos todo eso en el Chino más perfecto que se ha hablado desde Confucio, nos mirarían un una cara extrañada y hasta pondrían los ojos redondos porque no tendrían idea de lo que le estamos hablando. Por el contrario, la comida China de China luce así:


A primera vista esta sopita puede parecer buena, pero piénselo dos veces. En ese caldo flotan tallarines, vegetales raros, hongos que parecen ojos y pedazos de carne que puede ser de vacuno, chancho, pollo, paloma o... si... perro. El caldito tiene un aliño muy dificil de describir, pero es como si después de un asado con el negro piñera vomitaras, y agarraras ese vómito y lo mezclaras con anís, jenjibre, y un ají tan picante que hiciera ver la comida de los meros machos mexicanos como Chocapic con Yogurt. Para peor, hay que intentar comerse ese plato con palitos y un cucharón, y tus estúpidos intentos además de tu cara de asco serán el deleite de todo chinito que esté viendo la situación.
Este plato lo comí el primer día que llegué a la China. Y para no ensartarme de nuevo decidí comer algo que se veía apanado y rico:


Bueno, tampoco le pude achuntar porque lo apanado era una jaiva. Pero no solo la carnecita de las patas de la jaiva si no la jaiva completa, con tenazas cabeza, antenas, interiores y demases. Además, la poca carne disponible estaba aliñada con un sabor horrible, que no podría comparar con nada concebible, pero que no era el picante anterior sino algo peor. Entonces, descartada la posibilidad de comer jaivas, coquetié un tiempo con McDonalds y Burger King, pese a que mis entenciones originales eran emular a Bourdain y probar cualquier cosa que me pusieran por delante. Pero no, hay que ser fuerte me dije y probé las muy famosas Yosas: masitas shanghainesas al vapor rellenas con carne. Éstas son bastante buenas de hecho, pero son una especie de delicatessen cara y que queda en la muela. Tienen otra historia muy curiosa: Marco Polo las conoció en Shanghai y las llevó a Italia. Allá se convirtieron en lo que hoy conocemos como raviolis, pero también evolucionaron como masas horneadas llenas de carne y otros cosas. Los españoles llevaron esa receta a América, y en Chilito evolucionaron, se hicieron populares y usted puede disfrutarlas cada Domingo en su mesa. las Yosas vienen a ser entonces, una especie de tatarabuelo de nuestras empanadas chilenas.
Pero bueno, siguiendo con mi crónica, descubrí un lugar en donde se podía elegir entre varios ingredientes, que los Chinos ponen a freir y luego convierten en sopa.


Estas sopitas son más o menos parecidas a lo que yo ya había probado, con la importante diferencia de que se puede pedir la carne que uno quiera (y excluir perros y palomas) las verduras que uno quiera (hay algunas bastante malas) y pedir que no le echen aliño de vómito picante con anís. El resultado es bastante decente, pero es necesario pedir esto con alguien que hable Chino, para que le diga que no le ponga el famoso aliñito. Bien por la sopita, pero necesito siempre un chino parlante.
Otra alternativa es comer tallarines. Los Chinos inventaros estas cosas, y si se puede evitar que le echen raros aliños, son una comida bastante aceptable. El único problema: el formato.


Comer tallarines con palitos es, como se ve en la foto, bastante complicado. La primera regla para hacerlo es la siguiente: olvídese de todos los modales que le enseñó su madre o su abuelita. Frases del tipo: "mijito no sorbetee", "no acerque la cabeza al plato", "lo que se saca no se devuelve al plato", "nada es asqueroso", "no coma con las manos", etc. No aplican en China. Si nos acordamos de esos modales entonces vamos a morir de inanición. Así, una vez que hemos relajado nustros modales, se puede comer con toda calma. De hecho, eso me gusta, porque los modales y yo nunca hemos sido muy buenos amigos.
Otra posibilidad de comida en China es el arroz solo. Es muy fome, pero muy barato y no le van a echar nada raro, así que salva mucho.
Bueno, es bastante dificil y lento bloggear desde China, porque los chinos bloquearon los blogs y hay que hacer un bypass con un programa gringo, que hace todo más lento. Meterse a Facebook por ejemplo, y subir fotos, es como bajar la trilogía del Señor de los Anillos con la conexión telefónica que usabamos para entrar a Planeta Chat. Por lo tanto, dentro de lo posible voy a seguir bloggeando, pero paciencia si no lo hago.

Ni Men Hao

sábado, 8 de mayo de 2010

First Impressions of Shanghai

Llevo dos días y dos noches en Shanghai. No es mucho tiempo pero da para hacerse algunas ideas respecto a la ciudad. Primero: que si no me han dicho que los chinos son comunistas, nunca lo hubiera descubierto. Por las calles se pasean Audis y BMW, las calles están repletas de Chinos comprando en Best buy, Louis Vuitton y Nike, y el metro está lleno de publicidades digitales de Coca Cola o Loreal. Sólo en una cosa se nota la mano centralizada: en la planificación. Por ejemplo, para salir del aeropuerto tomé un tren ligero, que anda a 350 kms. por hora. Todo bien pero.... había 3 personas en el tren, nada más. Los Chinos tienen objetivos estratégicos, y eso es lo que define sus prioridades, no el mercado: queremos un tren ultrarápido y voila, allí está, no importa que sólo viajen tres personas. Hay ejemplos mejores: en medio de un barrio pujante donde se construían rascacielos me encontré con: un cultivo de arroz, con chinitos con gorros triangulares labrando la tierra. En Chile eso ya lo habrían arrasado, en China hay planes estratégicos: el campo hay que integrarlo a la ciudad. Otra cosa que se hizo para la expo son una cantidad infinita de parques, en todos lados. Se sabe que son nuevos porque los árboles son chiquititos, pero son una cantidad impresionante de parques, en cada esquina. Y claro, para ellos es fácil expropiar (la propiedad es en realidad una concesión) Por lo que lo que se planifica puede desarrollarse con mucha facilidad. Esto puede tener, eso si, algunos problemas: lo que se planifica en una generación puede considerarse un error para la siguiente. Así, en Shanghai hay una ciudad muy moderna pero a la que se le nota la falta de tradición: de templos de pagodas, de pequeñas callejuelas, de lo que uno esperaría encontrarse en China. Y claro, en una época en la que el patrimonio cultural no se consideraba tan importante como el desarrollo económico, se arrasó con muchas cosas (algo similar a lo que ocurre en Santiago, aunque sin planificación) y la ciudad a veces parece no tener arraigo ni identidad. Los barrios tradicionales que quedan son muy comerciales, llenos de tiendas y turistas, y uno se queda echando de menos la China profunda, antigua y tradicional.